Patria Exacta

Espacio de opinión pública y polìtica para las nuevas generaciones

China COVID19 Desde la Cuarentena Uncategorized

China: COVID19 y el virus de la mentira

Spread the love

Todo Estado autoritario necesita mentir constantemente. Hasta que llega a ser una necesidad casi compulsiva. Debe disfrazar cualquier desacierto en un éxito. Cualquier problema en una solución. Un mudo al revés. Un reino donde irracionalidad y mentira se sobreponen y se fusionan. Y la República Popular de China es solo un ejemplo.

Wuhan fue el primer foco de COVID19. Pekín acredita que el primer caso tiene como fecha 16 noviembre 2019. Primera mentira. Y ahora explicamos. China intentó hacer pasar por desapercibido que Wuhan, del 18 al 27 de octubre, había sido la sede de la séptima edición de los Juegos Militares Mundiales, es decir, los
Juegos Olímpicos de hombres y mujeres en uniforme. Números: 9.308 atletas de 110 países.

El virus ya existe pero las autoridades no quieren, no pueden, admitirlo.

Al poco tiempo los atletas se infectan. Pero siendo jóvenes y en muy buena salud, la mayoría son asintomáticos.

«El Arte de la Guerra se basa en el engaño. Así que, cuando estamos cerca, tenemos que hacer creer al enemigo que estamos lejos; cuando estamos lejos,
tenemos que hacerle creer que estamos cerca. Si el oponente es de carácter, debemos tratar de irritarlo… pretender que es débil, para que pueda llegar a ser arrogante».

Sun Tzu (El Arte de la Guerra)

El COVID-19 es un asesino silencioso y el evento permite que el contagio pueda extenderse durante diez días.
Parte de un paciente hospitalizado en cuidados intensivos, para pasar por el personal sanitario, los médicos, los demás pacientes y los visitantes de la sala, y luego llegar a sus familiares, amigos, compañeros de habitación, a… invitados internacionales, que entran en contacto con cientos de objetos tocados por la gente.

Si un abuelo o un suegro de un atleta o de un médico, o de un vigilante, se enferma repentinamente y muere de neumonía, no se hace ni caso: era viejo, ya estaba muy mal… Los jóvenes, cuando regresan y tienen dolor, fiebre y problemas respiratorios, culpan el jet lag, la comida basura china, el mal clima, el cansancio… Y aquí vienen, lentamente, los primeros focos.

Quien conoce un poco las cosas del Reino Medio, sabe que en Pekín nadie tiembla por la fake news del laboratorio de Wuhan del que habría «escapado» el coronavirus: quien la repite, termina en un callejón sin
salida y pierde credibilidad, reforzando la posición de la República Popular como simple primera víctima de COVID-19.

A pesar de que son a menudo ingenuos los grupos anticomunistas y filo americanos, en realidad la fake news es hija de la propaganda del régimen socialista. Y esta última mentira tiene una función, por así decirlo, más sutil…
Oculta un hecho desconocido a la mayoría: es decir, que las huellas de la epidemia se remontan a mucho antes del octubre 2019, como mínimo en septiembre. Hablamos del final de un verano de región subtropical,
cuando en los hospitales de Wuhan llegan los primeros casos de neumonía intersticial con un conjunto de síntomas bien conocidos (pérdida de olfato y gusto, dolores físicos, etc.). Pero qué hace el Partido Comunista Chino? considerando que los pacientes, incluso los más graves, no mueren como moscas, sino que con la ventilación logran sobrevivir, decide no alarmar al mundo. ¿Por qué desacreditar al país
y a la acción del mismo Partido Comunista por una pequeña epidemia, de la que se pueden rastrear y hospitalizar muchos casos? ¿Por qué trasladar acontecimientos deportivos que atraerán a miles de aficionados y atletas? Pekín sabe que nadie, en el peor de los casos, podrá probar nada. Lo importante será mentir y mentir hasta frente a lo obvio. Pero en realidad, en todo el mundo, pese las estadísticas oficiales, el paciente 1 no era en realidad tal sino quizás era sólo uno entre los primeros cien, doscientos o trescientos mil casos. Y el COVID-19 no siguió las curvas que nos han dicho.

Pero, ¿qué esperar de un régimen que vive sobre estas máximas? «El arte de la guerra – decía Sun Tzu – se basa en el engaño. Así que, cuando estamos cerca, tenemos que hacer creer al enemigo que estamos lejos; cuando estamos lejos, tenemos que hacerle creer que estamos cerca. Si el oponente es de carácter, debemos tratar de irritarlo… pretender que es débil, para que pueda llegar a ser arrogante».

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Creative Commons License
Except where otherwise noted, website by Patria Exacta is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.