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China El Salvador General

China sí, China no, China quizás

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Quizás el primero a abrir a la República Popular de China fue el Presidente Sánchez Ceren. Si vamos a releer aquellas crónicas, no fue la búsqueda de una alianza estratégica, compromisoria, de largo plazo. Lo era solo en las intenciones de un FMLN que finalmente sabía que sus horas en el gobierno estaban contadas.

Tanto la dirigencia roja como los chinos eran conscientes que el sistema salvadoreño, así como estaba dibujado, estaba sobre el borde del abismo. Convenios con el Gigante asiatico eran patadas de ahogados de un régimen podrido, pero al mismo tiempo podían ser ÚTILES para mandar un mensaje a EEUU y su eterna soberbia. Decirle a Washington que el mundo es grande y no pueden seguir tratando a todos como sus lacayos. En este sentido, aquella apertura podía ser positiva.

Como un desafìo, un llamado a un justo trato. Pero, si una seudo alianza, serie de convenios o lo que fuera, se hubiera concretado de manera más articulada y homogénea, las consecuencias habrían sido importantes. Pero el FMLN, a pesar de todos sus errores y horrores, alguna cabeza política en sus filas las tenía. Sabían que sobre la mesa estaba la histórica relación con EEUU, pero, mucho más importante: en Estados Unidos residía un El Salvador 2, la Diáspora, la columna vertebral económica que mantiene a flote el país. Los migrantes no debían pagar el pato de decisiones que ni eran ideológicas, sino que sencilla y bruta hambre de dinero para mantener a flote un país casi fallido.

¿Ahora que pasa? Los convenios salen no de la lógica, de un frío cálculo de interés nacional, sino como repliegue de un sultancito berrinchudo que no tragó la bronca de Washington por tratar los poderes del Estado como sus empresas privadas: «Son mías y decido que mis cheros las manejen». Postura de República Centroafricana. Con todo el respeto para quienes allí luchan por las libertades. Esta no es una estrategia. Esto es moverse según le ronca el…chiquisfliquis. No es política. Ni economía. El mismo Presidente Bukele, en un momento de lucidez, ya lo había dicho: buscar amigos en China es arriesgado. Luego su mente volvió a las tinieblas.

¿Ahora cuál es el riesgo? Por poder publicitar obras faraónicas que deslumbren la ceguera de sus votantes, Bukele podría venderle a China lo que fuera. Como ya han hecho muchos países tercermundistas de África. Y al mismo tiempo seguirá dándonos clase de soberanía barata. De patriotismo.
Pronto veremos cuánto vale nuestra independencia y nuestro patriotismo. Solo esperemos que en la ONU haya que votar alguna resolución espinosa. El voto de El Salvador ya está hipotecado. Una vez más no por decisión política sino por intereses económicos todavía bastante ocultos.

Del Socialismo del Siglo XXI a la Vía de la Seda. Bukele ya hizo buenos negocios con el ALBA. Ahora expande su mercado y sus oportunidades. Y encima le regalan un estadio, una planta potabilizadora, una biblioteca para que siga vendiéndose como el Mesías Redentor.

Ya lo dije muchas veces: su ignorancia política es directamente proporcional a su cínica astucia.

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